
Aun con el miedo que se aferra a los huesos y me dice que pare, que basta, que frene el sentimiento, que así está bien, que es mejor sentir poco que mucho, que todo es proporcional y a mayor sentir mayor dolor.
Aun con las miles de veces que me he repetido que la dependencia no es buena, que la fuerza es necesaria sacarla de una misma y no de los demás...
Y ahora me toca admitirlo. Sí, tengo miedo, pero cuando te tengo cerca desaparece, y entonces no me doy cuenta de lo que pasa alrededor, a lo mejor como decía hache en a 3 metros sobre el cielo, no quiero darme cuenta de lo que pasa alrededor, me acostumbro a respirar tu aire...y ya está, no hay más.
Pero tengo miedo porque esto no razona, es todo corazón, porque me parece que con lo que te quiero podría llenarse el mundo de estrellas, podría incluso alumbrar el día más oscuro de invierno. Pero aunque sé que ya te quiero más de lo que debería esto no frena. Los frenos no van. Ahora mismo está como un kamikaze a toda ostia y sin cinturón de seguridad...
Como un loco por ti.
Y sí, te quiero.
Como siempre y como nunca, a toda ostia, con calma y sin pensar.
Pero ¿Sabes? me encanta la velocidad, me encanta sentirte sin más, y que por lo menos si hay que tener miedo por algo prefiero que sea a perderte que a cualquier otra cosa del mundo.
Y la respuesta a eso es simple. Porque ahora estás conmigo, y eso es velocidad, eso es adrenalina, es fuerza, es vida.
Es tu boca sobre la mia y tus manos en mi cintura.
Es tu aliento en mi cuello y tu risa en mi oído.
El motor que empuja mi vida, eres tú a mi lado, es el viento...
Por eso te quiero, ahora y siempre...
te amaré hasta el final...i love you till the end.